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lunes, 1 de febrero de 2010

LA INFILTRACION MARXISTA EN
LA IGLESIA CATOLICA
EL LIBRO DEL PADRE PORADOWSKI




En el lejano 1974, las ediciones Universitarias de la U. Catolica de Valparaíso publicaron un valioso e interesantisimo librito de 100 paginas titulado "El Marxismo invade a la Iglesia", obra del sacerdote polaco y ex profesor de dicha casa de estudios, Miguel Poradowski (1913-2003) . Pese al interesante análisis que contiene , este libro me fue muy dificil de conseguir, y tras buscarlo durante largo tiempo, finalmente lo encontré en la Feria del Libro de Viña del Mar, en el stand de la UCV a solo $ 1000. Y al leerlo, comprobé realmente que se trata de una obra que debiera estar presente en todas las bibliotecas y en el plan de estudios de todos los Seminarios por su excelente y claro contenido. Si bien es cierto, desde 1974 a la fecha ha corrido mucha agua bajo el puente, y han ocurrido hechos importantes como la caida del marxismo como metodo de alcanzar el poder, con su lucha de clases y su dictadura del proletariado impuesta por la via armada (sucedido por el más discreto progresismo, de igual peligro valórico) y la decidida reacción teológica de la Iglesia Católica en contra de la Teologia de la Liberación, a mediados de los años 80, gracias al Papa Juan Pablo II , este constante intento de infiltración y desnaturalización de nuestra Fe no ha perdido su vigencia .


De acuerdo al libro del padre Poradowski, los marxistas habían ido desarrollando un plan de penetración graduada y por etapas dentro de la Iglesia Católica, evitando , a diferencia de los primeros tiempos del marxismo, enfrentarse directamente con la Fe (un método claramente gramsciano). Su plan consistió en la elaboración, mediante los trabajos de una serie de teologos tanto protestantes como católicos, de una serie de corrientes teológicas que van minando conceptos fundamentales del cristianismo y preparando, a la vez, casi imperceptiblemente, las mentes de los cristianos para una aceptación indolora de un "cristianismo" hecho a medida para los intereses marxistas. Su influencia no se ha dirigido tan sólo a la Teología, sino que también a la práctica (pastoral). Casi en todos estos trabajos se nota el mismo método, es decir, se pretende identificar al socialismo con el "Reino de Dios en la tierra". Busca convencer a los cristianos que tanto ellos como los socialistas buscan lo mismo, construyendo una nueva sociedad terrenal del futuro justa, equitativa y solidaria, pero con la salvedasd de que el único camino conducente a este fin aparentemente compartido es la revolución marxista.


Ahora, ¿cómo se pudo imponer a tantos teólogos un planteamiento tan materialista y hasta ateo, tan contrario a su concepción del mundo? He aqui el método sicológico usado, el de graduación, que conlleva primero a un lavado de cerebro gradual y aséptico, para una vez confundidos y reinterpretados principios básicos de la Fe, inyectar en pequeñas dosis la cosmovisión marxista y su curioso concepto del cristianismo.


El padre Poradowski ha definido siete etapas sucesivas y bien definidas que han permitido llevar a cabo esta infiltración, que serán analizadas a continuación :

1) el saduceismo del siglo XX
2) el Reino de Dios en la tierra
3) el cristianismo horizontal
4) Fe sin religión
5) Cristianismo sin mitologia
6) El cristianismo ateo
7) finalmente, el cristianismo marxista




1) El saduceismo del siglo XX: los saduceos eran una de las diversas sectas judías que, en tiempos de Jesus, se caracterizaban por no creer en la resurrección, de modo todos sus ruegos y alabanzas a Dios estaban dirigidas al objetivo final de obtener la felicidad en esta vida terrenal. No negaban ningún otro dogma de la Fe, reconocían a Dios como Creador y Señor del Universo y del hombre, pero ponían todo el acento en este aspecto y silenciaban todo lo referido a la vida eterna y su consecución. Este aspecto fue siendo impuesto a los modernos teólogos cristianos, otorgàndole absoluta prioridad a la construcción de este Reino de Dios material, en este mundo, y dejando de lado la esperanza de trabajar para una vida eterna tras la resurrección. Esta forma de concebir la vida religiosa constituye una excelente preparación para las siguientes etapas de la marxistización del cristianismo. Se trata de acostumbrar a los cristianos, partiendo por sus sacerdotes (el cura Berrios y el Obispo Goic son contemporáneos buenos ejemplos de esta actitud), a concentrar toda su vida exclusivamente sobre lo temporal (pobreza, trabajos, sueldos), sobre los asuntos de este mundo, acercando a los cristianos a los marxistas al eliminar inconscientemente de su mente el "molesto" tema de vida eterna, frente al cual el materialismo marxista no tenía nada que ofrecer.



2) El reino de Dios en la tierra

Este engaño se basa en la vaguedad escatológica con respecto al momento y a las características del anunciado Reino de Dios en la Tierra ¿ocurrirá antes o después del Juicio final? ¿será en este Mundo o en otro Nuevo Mundo? Un pionero de este concepto fue el teólogo protestante de los años 20 Karl Barth, socialista de partido, quien fue el primero en asimilar el objetivo del marxismo y del cristianismo. Según él, la construcción del Reino de Dios en la tierra sería el primer y principal deber del cristiano, y se puede identificar este Reino con la sociedad marxista.

Otro teólogo comunista, el suizo Konrad Farner, quien mencionaba que "el comunismo es la única y total esperanza del hombre" (?), llegando a decir la aberración siguiente: "sin comunismo no habrá en el futuro ningún cristianismo".



3) El cristianismo horizontal:

Lo esencial del cristianismo es el amor a Dios, pero su consecuencia se expresa en el amor al prójimo. La Nueva teología, que en el fondo es antropocéntrica en lugar de teocéntrica (una paradoja) , calla el amor a Dios (vertical) y pone todo el énfasis en el aspecto horizontal, es decir, el supuesto amor al prójimo. De este modo el cristiano se olvida de Dios pues se pasa a preocupar exclusivamente del prójimo, llegandose a la larga a la prescindencia de Dios.

De este modo, el servicio sacerdotal, como bien advirtió Paulo VI en 1973, "se reduce a una función filántropica-social, en lugar del area de las almas, de su relación y la de sus feligreses con Dios, que es donde se define la función específica del sacerdote católico".

Según esta corriente, cuyo precursor fue Dietrich Bonhoeffer, a Jesus se lo reconoce como un ser humano excepcional, ideal, perfecto, un modelo de vida; pero se calla intencionadamente su divinidad, su condición de hijo de Dios y hasta la importancia de su Redención. Se muestra a un Jesús que ayuda al projimo motivado exclusivamente por solidaridad, sentimentalismo y compasión humanas, pero se olvida el sentido esencial de su sacrificio: redimir a la humanidad y abrirle las puertas a la resurrección y a la vida eterna.



4) fe sin religión:

Si bien el marxismo desde su origen ha combatido a la religión (opio del pueblo, según Marx) , en los ultimos años ha decidido, desde un punto de vista táctico, tolerar la fe pero combatir la religión, el culto, la expresión ritual de la Fe, para conquistar y evitar enfrentarse a las grandes masas católicas, muy acostumbradas al culto. Su mensaje es que todos los rituales cristianos no corresponderían al "cristianismo puro" (miren quien viene a darnos lecciones de cristianismo!), por lo que se debe "limpiar" la Fe de los elementos de la religión. Son los cristianos a su manera, tan populares en nuestros días. Por eso, los marxistas combaten el culto mariano, el Rosario, las procesiones , incluso la misa y los sacramentos, señalandolos como contaminaciones innecesarias que desvirtúan la Fe.



5) Cristianismo sin mitologia

Según las corrientes teológicas marxistas , la religión ha sido penetrada a lo largo de su historia por elementos mitológicos paganos, por lo que agrupan los dogmas de la fe en la categoría de "mitos". Por ejemplo, llegan a sostener que el dogma de la Santísima Trinidad es un mito, como también lo son los Angeles, la anunciación, la Encarnación, la Redención, el Pecado Original y el Paraìso. Asi desnaturalizada nuestra Fe, sólo queda reducida a un simple hecho histórico, acsi una caricatura hecha a medida : la persona de Jesús de Nazaret (nunca llamado por ellos Jesucristo o Cristo), un hombre excepcional fundador de un movimiento politico-social de lucha por la liberación del hombre de la esclavitud y la explotación representada por un rgeimen de opresión de la època, hechos todos que ni siquiera encuentran asidero en los Evangelios.

6) El cristianismo ateo

Avanzando en la desnaturalización de la Fe, se llega al punto en que se llega a afirmar que el cristianismo primitivo, el del primer siglo (olvidando completamente las enseñanzas de San Pablo) , no tiene nada que ver ni con la religión ni con la fe, pues habría consistido solamente en un movimiento laico revolucionario. De acuerdo a ello, Jesús sólo sería un caudillo político que pretendia liberar a los judíos de la opresión romana, haciendo proyección de liberar al hombre de la opresión y explotación de las estructuras capitalistas. No hay respaldo alguno de esta visión nen los Evangelios, por el contrario, hay elementos que descartan esta visión ("Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios"), pero el marxismo insiste en presentar a Jesus de Nazaret como un simple hombre, no un Dios encarnado, pues a esta altura de la degradación teológica el marxismo ya afirma que Dios no existe. Todo el componente trascendental de la religión sería, a conveniencia del marxismo, producto de una leyenda.



7) el cristianismo marxista

Inyectando gradualmente su veneno, el marxismo pretende adaptar el cristianismo a las exigencias de su filosofía atea y materialista. Si muchos cristianos laicos y clérigos han llegado a aceptar esta contradicción sin mayores problemas de conciencia, se debe al previo "tratamiento" del tema. Quien aceptó el "saduceismo" (ausencia de resurrección ni vida eterna, principio basico de nuestra fe: "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra Fe", decía San Pablo), después de algún tiempo está preparado a aceptar también la invitación de parte de los marxistas, para participar en la construcción de una nueva sociedad ideal socialista del mundo, envuelta en el concepto de "Reino de Dios en la tierra". Quien acepta ésto, ya está preparado para el siguiente paso, aceptar el "cristianismo horizontal", el cual lo llevará a su vez al cristianismo concebido como una "fe sin religión", sin rituales ni sacramentos. Y siguiendo este "tratamiento" o lavado de cerebro gradual, poco a poco se va acercar al cristianismo desmitologizado, y por su intermedio, al cristianismo ateo. Así, por grados y etapas, sin mayores traumas, va a llegar hasta la meta final buscada por el gramscismo, el "cristianismo marxista".
Esto permitió al marxismo no solamente infiltrarse en la teología, sino hasta llegar al descaro de presentarse como maestros de ella.
El marxismo de los años 70 ya no pretendía destruír a la Iglesia Católica (por el momento), sino que servirse de ella y hacer que sea la Iglesia la que cave su propia tumba.
Ya el marxismo como tal no existe como práctica masiva, pero dejó una huella indeleble y nefasta sobre nuestra Fe, y su sucesor "light", el progresismo valórico, continúa horadando sin descanso las bases de nuestra religión y del bioen en general.

miércoles, 12 de agosto de 2009

UN RECORDATORIO IMPRESCINDIBLE
Y MUY NECESARIO: LOS PAPAS Y EL RECHAZO AL SOCIALISMO
EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA


Uno tras otro, a partir de Pío IX (1846-1878), los Papas de la Iglesia Católica han ido condenando sin excepción las doctrinas socialistas, mensajes que han ido inexplicablemente siendo ocultados y olvidados por grandes sectores del clero actual, que, tal como adelantó la Virgen María en Fátima, se vería infiltrado por "Rusia y sus errores". Veamos a continuación algunos contenidos de diversas encíclicas al respecto.

Pío IX, " Noscitis et Nobiscum", 1849
"Trastorno absoluto de todo órden humano"

"...tampoco desconocéis, Venerables Hermanos, que los principales autores de esta tan abominable intriga, no se proponen otra cosa que impulsar a los pueblos, agitados ya por toda clase de vientos de perversidad, al trastorno absoluto de todo orden humano de las cosas, ya entregarlos a los criminales sistemas del nuevo Socialismo y Comunismo".

León XIII (1878-1903), el autor de la célebre enciclica Rerum Novarum, ha sido inmortalizado por la sabiduría con la que trató la cuestión social, y por el afecto paterno que manifestó a los obreros, sujetos entonces en gran parte a una inmerecida pobreza. Llegó a decirse que León XIII puso las bases del socialismo cristiano. Error flagrante: en los documentos de León XIII el socialismo es objeto de condenaciones frecuentes , graves e incisivas, como las siguientes:

"...aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas y nihilistas, esparcidos por todo el orbe, y estrechamente coligados entre sí por inicua federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empañan en llevar a cabo el plan que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda la sociedad civil."

"La Iglesia del Dios vivo, que es columna y fundamento de la verdad (1 Tim 2, 15) enseña aquellas doctrinas y preceptos con que se atiende de modo conveniente al bienestar y vida tranquila de la sociedad y se arranca de raíz la planta siniestra del socialismo"

"Los comunistas, los socialistas y los nihilistas son una "mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina"".

"Aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio para engañar más fácilmente a los incautos, acostumbran forzarlo para adaptarlo a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo, que no puede ser mayor. Porque, ¿qué participación puede haber de la justicia con la inequidad, o qué consorcio de la luz con las tinieblas?"

(Encíclica Quod Apostilici Muneri, 1878).

"... era de nuestro deber , advertir públicamente a los católicos sobre el grave error que se oculta bajo las teorías del socialismo y del gran peligro que de ahí resulta, no sólo para los bienes exteriores de la vida, sino que para la integridad de las costumbres y para la religión"

(Enciclica "Graves de Communi", 1901)

Pero, de León XIII hasta nuestros días la palabra "socialismo" se fue extendiendo paulatinamente, llegando a conformar variaciones más moderadas que las iniciales. Hay, por ejemplo, escuelas socialistas que pretenden confinarse al ámbito social y económico, absteniéndose de cualquier presupuesto religioso o filosófico. Estas escuelas tienen presentes solamente los problemas de producción y consumo, aparentando dar a sus adeptos plena libertad de opinión en lo demás. Sin embargo, también este socialismo es incompatible con la doctrina católica. Pese a aparentar no tomar posición filosófica o religiosa, sigue siendo materialista, pues pretende organizar la sociedad y la economía como si el mundo fuera exclusivamente material y sólo este ambito debiera ser considerado.
Hay otras escuelas que también se llaman socialistas, pero que difieren de éste en dos aspectos en la forma como se presentaba en la época de Pío IX y León XIII: no pretendían una socialización completa de todos los campos de la existencia humana, sino que sólo de algunos de ellos; no deseaban transformaciones sociales bruscas y violentas, sino graduales y pacíficas. Estas corrientes, resultan muy atenuadas comparadas con el socialismo marxista, pero aun asi resultan incompatibles con el cristianismo. Ambas pretenden, en diverso grado, la abolición total o parcial de la iniciativa y de la propiedad personal, lo que resulta incompatible con la naturaleza humana.

Igual censura se puede hacer a la variante socialista de carácter distribucionista y rótulo cristiano (socialismo católico) , que considera la sociedad como el fin del hombre. De conformidad con esta escuela, toda producción que excediera de las necesidades de cada familia, en lugar de formar el patrimonio familiar, iría a la colectividad. Como se ve, para este sistema, la familia, considerada como unidad de producción, mira solamente a la subsistencia; error que impide economizar, pues el superávit de esa producción es patrimonio de la sociedad. Este sistema socializa la producción. De una manera general, los socialistas llamados católicos o cristianos, aceptan la disociación entre los fundamentos filosóficos del socialismo y sus aspectos económicos y sociales. Rechazan aquellos y admiten éstos, por lo menos en cierta medida. y fiados en que la victoria de un socialismo moderado no acarree persecuciones a la Religión, an,helan la llegada de un orden de cosas socialista y cristiano. Con lo que anteriormente dijimos, los errores de este sistema ya quedaron señalados.
Para corroborar a los católicos en la condenación de las escuelas socialistas "moderadas", "cristianas" o "católicas", la Encíclica "Quadragesimo Anno" fue de gran valor. En ella enuncia Pío XI, con toda claridad, el problema que surge de la pluralidad de sentidos que, después de León XIII, fue tomando la palabra, "socialismo".


Pío XI, "Quadragesimo Anno", 1931


La bifurcación del socialismo


Historiando la evolución del término "socialismo", escribe el Papa: "No menos profunda que la del régimen económico es la transformación que desde León XIII ha sufrido el socialismo, con quien principalmente tuvo que luchar Nuestro Antecesor. Entonces podía considerarse todavía sensiblemente único, con una doctrina definida y bien sistematizada ; pero luego se ha dividido principalmente en dos partes, casi siempre contrarias y llenas de odio mutuo, sin que ninguna de las dos reniegue del fundamento anticristiano, propio del socialismo".


El comunismo


"Una parte del socialismo sufrió un cambio semejante al que indicábamos antes respecto a la economía capitalista, y dio en el comunismo. Enseña y pretende, no oculta y disimuladamente, sino clara y abiertamente, y por todos los medios, aun los más violentos, dos cosas: la lucha de clases encarnizada y la desaparición completa de la propiedad privada".
El socialismo moderado
Después de varias consideraciones sobre el comunismo, el Pontífice prosigue hablando de la facción moderada del socialismo: "La parte que se ha quedado con el nombre de socialismo es ciertamente más moderada, pues no sólo profesa que ha de suprimirse toda violencia, sino que, aun sin rechazar la lucha de clases y la abolición de la propiedad privada, las suaviza y modera de alguna manera. Diríase que, aterrado por sus principios y por las consecuencias que se siguen del comunismo, el socialismo se inclina y en cierto modo avanza hacia las verdades que la tradición cristiana ha enseñado siempre solemnemente, pues no se puede negar que sus peticiones se acercan muchas veces a las de quienes desean reformar la sociedad conforme a los principios cristianos. La lucha de clases, sin enemistades y odios mutuos, poco a poco se transforma en una como discusión honesta, infundada en el amor a la justicia; ciertamente, no es aquella bienaventurada paz social que todos deseamos, pero puede y debe ser el principio de donde se llegue a la mutua cooperación de las profesiones. La misma guerra a la propiedad privada se restringe cada vez más y se suaviza de tal modo que, al fin, ya no es la posesión misma de los medios de producción lo que se ataca, sino cierto predominio social que contra todo derecho se ha tomado y arrogado la propiedad. Y de hecho, semejante poder no pertenece a los que poseen, sino a la potestad pública. De este modo se puede llegar insensiblemente hasta el punto de que estos postulados del socialismo moderado no difieran de los anhelos y peticiones de quienes desean reformar la sociedad humana fundándose en los principios cristianos. En verdad que con toda razón se puede defender que se pueden legítimamente reservar a los poderes públicos ciertas categorías de bienes, aquellos que llevan consigo tal preponderancia económica que no se podría, sin poner en peligro el bien común dejarlos en manos de los particulares. Estos deseos y postulados justos ya nada contienen contrario a la verdad cristiana, ni tampoco son, en verdad, reivindicaciones propias del socialismo. Por tanto, quienes solamente pretendan eso, no tienen por que agregarse al socialismo "


Falsa conciliación


"Pero no vaya alguno a creer que los partidos o grupos socialistas, que no son comunistas, se contenten todos, de hecho o de palabra, con eso sólo. Los más llegan a suavizar en alguna manera la lucha de clases o la abolición de la propiedad, no a rechazarlas. Ahora bien; esta mitigación, y como olvido de los falsos principios, hace surgir, o mejor, a algunos les ha hecho plantear indebidamente esta cuestión; la conveniencia de suavizar o atemperar los principios de la verdad cristiana, para salir al paso del socialismo y convenir con él en un camino intermedio. Hay quienes se ilusionan con la aparente esperanza de que así vendrán a nosotros los socialistas. ¡Vana esperanza! Los que quieran ser apóstoles entre los socialistas, deben confesar abierta y sinceramente la verdad cristiana plena e integra, sin connivencias de ninguna clase con el error. Procuren primeramente, si quieren ser verdaderos anunciadores del Evangelio, demostrar a los socialistas que sus postulados, en lo que tienen de justos, se defienden con mucha mayor fuerza desde el campo de los principios de la fe cristiana y se promueven más eficazmente por la fuer- za de la caridad cristiana) .


Una quimera: el bautismo del socialismo


"Pero, ¿qué decir en el caso de que el socialismo de tal manera se modere y se enmiende en lo tocante a la lucha de clases ya la propiedad privada, que no se le pueda ya reprender nada en estos puntos? ¿Acaso con ello abdicó ya de su naturaleza anticristiana? ... El socialismo, ya se considere como doctrina, ya como hecho histórico, ya como "acción", si sigue siendo verdaderamente socialismo, aún después de sus concesiones a la verdad y a la justicia en, los puntos de que hemos hecho mención, es incompatible con los dogmas de la Iglesia católica, porque su manera de concebir la sociedad se opone diametralmente a La verdad cristiana. Según la doctrina cristiana, el hombre, dotado de naturaleza social, ha sido puesto en la tierra para que, viviendo en sociedad y bajo una autoridad ordenada por Dios (Cfr. Rom. 13, 1) cultive y desarrolle plenamente todas sus facultades para gloria y alabanza de su Creador; y cumpliendo fielmente los deberes de su profesión o de su vocación, sea cual fuere, logre la felicidad temporal y juntamente la eterna. El socialismo, por lo contrario, completamente ignorante y descuidado de tan sublime fin del mundo y de la sociedad, pretende que la sociedad humana no tiene otro fin que el puro bienestar material. La división ordenada del trabajo es mucho más eficaz para la producción de los bienes que los esfuerzos aislados de los particulares; de ahí deducen los socialistas la necesidad de que la actividad económica (en la cual sólo consideran el fin material) proceda socialmente. Los hombres, dicen ellos, haciendo honor a esta necesidad real, están obligados a entregarse y sujetarse totalmente a la sociedad en orden a la producción de los bienes. Más aún, es tanta la estima que tienen de la posesión del mayor número posible de bienes con qué satisfacer las comodidades de esta vida, que ante ella deben ceder y aun inmolarse los bienes más elevados del hombre, sin exceptuar la misma libertad, en aras de una eficacísima producción de bienes. Piensan que la abundancia de bienes que ha de recibir cada uno en ese sistema para emplearlo a su placer en las comodidades y necesidades de la vida, fácilmente compensa la disminución de la dignidad humana, a la cual se llega en el proceso 'socializado' de la producción. Una sociedad cual la ve el socialismo, por una parte, no puede existir ni concebirse sin el empleo de una gran violencia, y por otra, entroniza una falsa licencia, puesto que en ella no existe verdadera autoridad social ; ésta, en efecto, no puede basarse en las ventajas materiales y temporales. sino que procede de Dios, Creador y último fin de todas las cosas (Encíclica Diuturnum)"

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Socialismo cristiano, una contradicción


"Si acaso el socialismo, como todos los errores, tiene una parte de verdad (lo cual nunca han negado los Sumos Pontífices), el concepto de la sociedad que le es característico y sobre el cual descansa, es inconciliable con el verdadero cristianismo. Socialismo religioso, socialismo cristiano, son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero"

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Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 1965


"...Por este motivo hay que calificar de falsas tanto las doctrinas que se oponen a las reformas indispensables en nombre de una falsa libertad como las que sacrifican los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción."


Fuente: Reconquista y Defensa.org

viernes, 27 de junio de 2008

El nuevo totalitarismo se llama ambientalism0

(extractado del blog El Conservador Resiliente )

El Presidente checo Vaclav Klaus advierte que el ambientalismo se está convirtiendo en un nuevo totalitarismo. Todavía hay un oso en el bosque, pero ya no es un oso ruso. Ahora, es un oso polar.

Habiendo vivido gran parte de su vida en un país alguna vez dominado por los comunistas, Klaus reconoce una ideología tiránica en la cual sus elites pisotean las libertades individuales por un bien mayor cuando la ve.

Dando un discurso el mes de mayo en el National Press Club de Estados Unidos, para dar a conocer la versión en inglés de su libro “Planeta Azul, Grilletes Verdes” o “Blue Planet, Green Shackles”, Klaus dijo que el calentamiento global está siendo usado como un medio para erosionar nuestras libertades.

Klaus dijo que la alarma provocada por el calentamiento global producido por el hombre es “una idea cuasi-noble que trasciende al individuo en el nombre de algo que está por encima de él” y que está siendo explotado por una nueva elite “que asegura tener el derecho a sacrificar al hombre y su libertad para hacer de sus objetivos una realidad.”

Como el marxismo, nos dirán cómo tenemos que vivir, qué es lo que conduciremos, a qué temperatura podremos abrigarnos, qué combustibles deberemos usar. “En el pasado todo fue en nombre de las masas o el proletariado, ahora será en nombre del planeta,” dijo Klaus. “Estructuralmente, es muy similar.”

Para aquellos que encuentran sus miedos como infundados, ofrecemos las palabras del candidato a líder del mundo libre Barack Obama, quien, haciendo campaña en el Estado de Oregon, dijo: “Nosotros no podemos conducir nuestras camionetas y comer todo lo queramos y mantener nuestro hogares a una calefacción adecuada… y esperar que los otros países vayan a estar de acuerdo con eso.”

Obama añadió: “Eso no es liderazgo. Eso no va a pasar.”

Por otra parte, en otro ataque a la libertad, dentro del país que las protege, el senado norteamericano discutió la America’s Climate Security Act, un astuto asalto sobre las libertades y la economía ideada por los parlamentarios del ala izquierda del partido demócrata estadounidense Joe Lieberman y John Warner.

Esta ley esencialmente limita la cantidad de gasolina y otros combustibles fósiles que pueden usar los ciudadanos americanos, que como dijo Klaus, será en nombre del planeta.

La Heritage Foundation dice que una ley así podría elevar los precios de las gasolinas en un 50% para 2030. Más importante aún, nota la organización, la ley “representa un extraordinario nivel de interferencia económica por parte del gobierno federal” que “promete grandes peligros para la economía estadounidense.”

Por qué discutimos una ley de otro país? Pues recordemos que en estos momentos el tema de los combustibles y su alto precio están afectando a los gobiernos de todo el mundo y cualquier política errónea en ese sentido podría derrumbar a un gobierno y a su economía, como podemos observar con el ejemplo argentino. Además, también podemos observar el daño económico que ha provocado en Estados Unidos y Europa el uso obligatorio de etanol por parte de esa elite verde que empieza a ocupar los escaños de los congresos y parlamentos.

El uso de energías deficientes como los biocombustibles eleva el costo de los combustibles tradicionales y de los alimentos, sin limpiar significativamente los cielos.

Pero el mayor precio a pagar, insiste Klaus, es la pérdida de libertad.

Escribiendo en una columna del Financial Times de este mes, dijo: “Como alguien que vivó bajo el comunismo la mayor parte de su vida, me siento obligado a decir que veo hoy una gran amenaza a la libertad, la democracia, la economía de mercado y la prosperidad en la ambición ambientalista, no en el comunismo.”

Tiranos, dictadores y demagogos han invocado tradicionalmente a los “demonios extrajeros” para atemorizar, reprimir y controlar a sus pueblos. Ahora invocan la amenaza del holocausto planetario desatado por un descontrolado capitalismo.

Klaus advierte: “Esta ideología quiere reemplazar la libre y espontánea evolución de la humanidad a través de una planificación centralizada, esta vez a nivel global.”

Klaus tiene razón. Karl Marx hubiera firmado el Protocolo de Kyoto.